Putumayo fue el punto de encuentro de más de 200 líderes, quienes participaron en el primer proceso de formación 2026 de IRI-Colombia, dedicado a la agroforestería y la bioeconomía, el Santuario de Flora Plantas Medicinales Orito Ingi Ande y experiencias comunitarias de cultivos a través de sistemas sostenibles de producción.
“Buscamos fortalecer capacidades, generar un lenguaje común entre los diferentes sectores y construir una base de acción conjunta, porque sin unión no hay transformación”, señaló Blanca Lucía Echeverry. Con estos encuentros pedagógicos, la Iniciativa busca convertir los liderazgos en una fuerza articulada de incidencia territorial, subrayó la directora de IRI-Colombia, quien lideró cada una de las sesiones realizadas el 5 de mayo en Orito, el 6 de mayo en Puerto Asís y el 7 de mayo en Puerto Guzmán.
Las jornadas contaron con la participación de líderes religiosos, presidentes de juntas de acción comunal, autoridades indígenas, docentes y rectores de colegios, y representantes de asociaciones campesinas. Todos integran los capítulos locales de IRI en los tres municipios putumayenses, la inspección de Policía Siberia, los corregimientos Churuyaco y Piñuña Blanco, y las veredas El Águila, Santa Lucía y Nueva Unión.
“He participado en las actividades de IRI-Colombia desde hace varios años, cuando era concejal. En estos diálogos aprendemos de los demás y es así como fortalecemos el trabajo por nuestro territorio”, expresó el alcalde de Puerto Guzmán, William Castillo Gutiérrez, quien, junto con los concejales Felines Arcos, Alejandro Díaz, Otoniel Morea, Luis Dagua y Ricardo Parra, acompañó la jornada pedagógica.
Un puente entre Andes y Amazonía
“El Santuario de Flora Plantas Medicinales Orito Ingi Ande es un punto de encuentro entre los Andes y la Amazonía”, señaló Pedro Canamejoy, profesional de Parques Nacionales Naturales de Colombia, quien dictó un taller sobre esta reserva natural ubicada entre los municipios de Orito, en Putumayo, y Pasto y Funes, en Nariño.
Su nombre significa “nuestro territorio” y proviene de la lengua A’ingae del Cofán. Junto con los Inga, los Siona, los Coreguaje y los Kamëntsá, este pueblo indígena forma parte del Complejo Cultural del Yagé, principal promotor de la creación de este núcleo de transición andino-amazónico, declarado área protegida en 2008.
“Orito Ingi Ande alberga algunas de las especies de fauna sombrilla –las que se ubican más arriba en la cadena alimenticia–, lo cual es un indicador de salud del territorio, pues muestra que el lugar cuenta con las condiciones para que haya muchos otros tipos de especies”, señaló el experto.
Con una extensión de 10.204 hectáreas, el Santuario se caracteriza por tener una rica biodiversidad y contribuir a la preservación de plantas de uso medicinal relacionadas con las prácticas culturales de las comunidades indígenas que habitan el territorio. Así como por aportar al mantenimiento de las relaciones bioculturales entre los Andes y la Amazonía y funcionar como un condensador de humedad, gracias a sus bosques de niebla que capturan el agua que fluye hacia la cuenca amazónica.
Paisajes que restauran
La agroforestería fue el tema central de las jornadas de capacitación de IRI-Colombia en Putumayo, cuyo objetivo principal era empoderar los liderazgos locales para tomar acciones en favor de la restauración de la selva amazónica y del desarrollo sostenible de la región.
“La regeneración de paisajes comienza con la regeneración de nuestra propia forma de pensarnos”, señaló Belén Ojeda Cruz. Guiados por la geógrafa, los integrantes de los capítulos locales de IRI-Colombia profundizaron en este sistema de gestión sostenible del territorio, aprendieron sobre su estructura, características básicas y los principales beneficios sociales y ambientales, como la seguridad alimentaria de las comunidades, la mitigación del cambio climático y la prevención de emergencias causadas por fenómenos meteorológicos extremos
“La implementación de estos sistemas es esencial para que nuestros proyectos agrícolas y productivos sean más resilientes ante emergencias climáticas”, añadió Ojeda.
Durante el taller, la experta en Ecología del Paisaje y Conservación de la Naturaleza abordó también las características geográficas y ecológicas de la cuenca amazónica, de la Amazonía colombiana y de los bosques putumayenses, así como las tendencias de la deforestación en el territorio.
“El conocimiento del lugar, la selección del terreno y de las especies vegetales y la planificación de los cultivos, son esenciales para el proceso de implementación”, explicó el coordinador de Restauración Ecológica Amazonía, del programa Naturamazonas de Conservación Internacional Colombia, Yamid Mera, quien presentó algunas experiencias agroforestales en el municipio, durante la jornada de formación en Puerto Guzmán.
Historias desde el territorio
Con el propósito de ofrecer a los integrantes de sus capítulos locales una visión más realista del proceso de implementación de sistemas agroforestales, de los desafíos que implica y del impacto positivo tanto en las comunidades como en el territorio, IRI-Colombia invitó a los representantes de diversas asociaciones de campesinos.
En Orito, Alexander Caicedo, representante legal de la finca turística La Ruta del Chocolate, y James Andrés Uribe, presidente de la Asociación de Productores de Cacao de Orito (ASOPROCAO), compartieron su experiencia en la producción sostenible de cacao.
En Puerto Asís, acompañaron la jornada Yimi Roa, de la Asociación de Productores y Recolectores de Asaí y Palmito (ASOPRACAI), y Olver Antonio Carbonel, de la Asociación de Productores de Sacha Inchi del municipio de Puerto Caicedo (ASOPROSAOP) y de la Cooperativa Multiactiva de Agronegocios del Putumayo (COOMULTIAGROP), quienes hablaron sobre el desarrollo de sus emprendimientos alrededor de la producción de frutos amazónicos.
“Aunque no lo hacemos de forma oficial, en nuestra asociación cada integrante se compromete a cuidar el bosque. Con el paso de los años hemos podido evidenciar el proceso de regeneración de estos terrenos degradados”, relató Cristina Ospina. Junto con Eunice Rivera, de la Asociación Agrícola El Progreso (ASOPROS), y Élbano Héctor Erazo, de la Asociación de Plataneros El Muelle, compartieron sus experiencias, aprendizajes y expectativas a futuro con la producción de plátano y cacao orgánico en Puerto Guzmán.
“Con un proyecto de Naturamazonas reforesté seis hectáreas. Sembré árboles maderables y frutales, para tener la comida de los animales. Cuando se le pone interés, las cosas se pueden lograr, pero es necesario capacitarse. La finca es una empresa y si se le pone el corazón las cosas funcionan”, concluyó Erazo.















































