Con una participación sin precedentes de congresistas, magistrados, autoridades del gobierno nacional y regional, organismos multilaterales, instituciones científicas, aliados estratégicos, líderes religiosos y comunicadores de medios regionales, nacionales e internacionales, IRI-Colombia llevó a cabo la primera Jornada de Inmersión Científica en la Amazonía, del 20 al 23 de noviembre en San José del Guaviare.
Esta iniciativa, concebida como un espacio de alto nivel que integra ciencia, espiritualidad y toma de decisiones, marcó un hito en la forma como el país se aproxima a la crisis amazónica.
Fue diseñada para generar una comprensión ética, técnica y territorial de la realidad amazónica, fortaleciendo capacidades de análisis y decisión en un momento en que el bioma enfrenta el riesgo real de llegar al punto de no retorno, con efectos sobre la biodiversidad, la estabilidad climática global, los derechos de los pueblos indígenas y la seguridad hídrica.
Durante tres días, los participantes accedieron a evidencia científica de primera línea, visitaron la Reserva Forestal Protectora Nacional La Lindosa–Angosturas II, recorrieron la exposición Biofilia del Instituto Sinchi y realizaron un sobrevuelo de reconocimiento de la deforestación y la minería ilegal, observando desde el aire los impactos que durante décadas han transformado el paisaje amazónico.
Los espacios de aprendizaje incluyeron sesiones con el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas Sinchi, el Instituto Humboldt, la Unidad Nacional para la Gestión del Riego de Desastres (UNGRD) y Visión Amazonía. Estas organizaciones ofrecieron profundos análisis sobre biodiversidad, conectividad ecológica, monitoreo satelital, gestión del riesgo y prioridades del bioma amazónico.
Un llamado ético, científico y espiritual para defender la Amazonía
“El tiempo de la preocupación remota ha caducado”, sentenció Blanca Lucía Echeverry, quien instaló la Jornada de Inmersión Científica en la Amazonía. En su intervención, la directora de IRI-Colombia subrayó la urgencia moral y estratégica de actuar ante la acelerada pérdida de bosque en la región y destacó que esta región no es un territorio periférico, sino el corazón regulador del clima, del agua y de la vida en Colombia.
La Amazonía se acerca peligrosamente a umbrales ecológicos irreversibles y las decisiones que tome Colombia en los próximos años serán cruciales para evitar el punto de no retorno, advirtió por su parte Dolores Barrientos, quien dictó la conferencia inaugural “El papel de la Amazonía en la estabilidad climática global: el punto de inflexión para Colombia y el mundo”.
La representante del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) reafirmó que la protección del bosque no es solo un asunto nacional, sino una responsabilidad global, y subrayó la importancia de articular políticas públicas, ciencia y cooperación internacional para garantizar la estabilidad climática del país y la región.
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Voces locales que orientan la acción nacional
El panel “Gobernanza de la Amazonía: desafíos y oportunidades desde el territorio”, reunió al alcalde de San José del Guaviare, Willy Alexander Rodríguez, y a la gobernadora encargada, Kelly Castañeda, quienes expusieron las presiones que enfrentan los gobiernos locales frente a la expansión de economías ilegales, el cambio en el uso del suelo y la persistencia de la deforestación.
Sus intervenciones permitieron a los tomadores de decisión nacionales comprender, sin intermediaciones, la complejidad de gobernar un territorio donde convergen desafíos ambientales, sociales, económicos y de seguridad, y donde la acción estatal requiere una coordinación estrecha entre instituciones científicas, autoridades ambientales, gobiernos territoriales y comunidades locales.
La primera sesión de la Jornada de Inmersión Científica culminó con una muestra de danza por parte del grupo de joropo El Cabrestero, de la Secretaría departamental de Cultura, y la presentación de la campaña de IRI-Colombia, “Sin bosques no hay futuro”, una campaña que articula comunicaciones, incidencia política y trabajo en el territorio con el objetivo de ampliar la conciencia sobre la urgencia de proteger los bosques amazónicos para garantizar la seguridad hídrica del país.
“El agua es un elemento esencial para la vida y es la vida lo que está en riesgo si no actuamos para protegerla”, advirtió Diana Cristina Carvajal, directora de comunicaciones de IRI-Colombia.
Ciencia, memoria ancestral y gobernanza territorial: claves para proteger el corredor Guaviare–Chiribiquete
Durante la segunda sesión de la Jornada de Inmersión Científica en la Amazonía, los participantes visitaron Cerro Azul, un tesoro natural y arqueológico ubicado en la Serranía de La Lindosa.
Esta experiencia les permitió apreciar la majestuosidad del arte rupestre y la riqueza biológica del territorio, al tiempo que generó un espacio de diálogo profundo sobre la relación entre ciencia, saberes locales y decisiones de política pública.
“Este recorrido reconoce no solo el conocimiento científico, social y biológico, sino también los conocimientos locales y ancestrales”, afirmó Marcela Lozano Borda, gerente del Centro de Apropiación Social del Conocimiento del Instituto Humboldt, quien moderó el panel “De La Lindosa a Chiribiquete: el eslabón biogeográfico y las claves para proteger el gran corredor del Guaviare”.
Este espacio reunió a voces técnicas, fundamentales para la protección de este corredor ecológico: Felipe Esponda, director regional de la CDA; Magdalena Arbeláez, asesora de Clima y Bosque de la Embajada de Noruega; Sandra Castro, investigadora del Instituto Sinchi, y Francisco Luque, asesor de la Subdirección de Reducción del Riesgo de la UNGRD
Los panelistas reflexionaron sobre la importancia de este conector biogeográfico, que articula la Serranía de La Lindosa, los paisajes de transición amazónico-orinoquenses y el Parque Nacional Natural Chiribiquete.
Durante la conversación, los panelistas destacaron que la protección de este territorio exige integrar la evidencia científica con el conocimiento de las comunidades locales y fortalecer la gobernanza ambiental mediante la coordinación interinstitucional entre autoridades ambientales, institutos científicos, unidades de riesgo, gobiernos locales y cooperación internacional. Así mismo, implementar acciones diferenciadas por territorio y asegurar una presencia estatal, capaz de ofrecer alternativas económicas legítimas y sostenibles a las comunidades.
La Amazonía desde el aire: un diagnóstico vivo del punto de no retorno
La tercera sesión de la Jornada de Inmersión Científica estuvo marcada por uno de sus momentos más reveladores y conmovedores: el sobrevuelo por el departamento del Guaviare, una travesía diseñada para que los participantes observaran la magnitud real de la deforestación, los patrones de degradación del bosque y los signos evidentes de transformación acelerada del territorio.
A bordo de pequeñas aeronaves, los invitados sobrevolaron el oriente del departamento, recorriendo —de norte a sur— el corregimiento de Charras y los municipios de El Retorno, Calamar y Miraflores, zonas que durante décadas han estado bajo presión por el avance de la frontera agropecuaria, la construcción de vías informales y la expansión de economías ilegales.
“A comienzos de los años 90 y 2000, esta era una zona de media intervención. Hoy se ha convertido en una zona de alta intervención. Apenas el 30% de la cobertura sigue siendo bosque, y son relictos desconectados entre sí”, explicó Bernardo Giraldo, director encargado de la sede del Instituto Sinchi en San José del Guaviare y uno de los expertos que lideró el recorrido.
Desde el aire, los participantes encontraron tres realidades superpuestas: bosques aún en pie, indispensables para mantener la conectividad ecológica; zonas en transición, con señales tempranas de intervención; y núcleos de deforestación altamente degradados, donde el bosque ha sido reemplazado por praderas para ganadería extensiva, vías improvisadas y parches agrícolas.
Estas observaciones permitieron identificar no solo la pérdida de cobertura forestal, sino también los motores estructurales que impulsan la transformación del paisaje, como la apertura de caminos, la ocupación de áreas protegidas, la conversión del bosque en potreros y la especulación de tierras.
“Desde el Gobierno se busca convertir estas zonas en núcleos de desarrollo forestal”, señaló Sandra Yaneth Castro, quien acompañó los sobrevuelos y expuso la conferencia “Lectura del territorio: reflexión conceptual del sobrevuelo”.
De acuerdo con la investigadora del Instituto Sinchi, las instituciones del Sistema Nacional Ambiental (SINA) trabajan para reemplazar los modelos de intervención desordenada por esquemas de gobernanza territorial que permitan contener la deforestación y restaurar la conectividad del bosque.
En su análisis, Castro también profundizó en las consecuencias ecológicas de la pérdida de bosque: la disminución de la biodiversidad, la fragmentación de hábitats, la afectación de la fauna que depende del corredor Guaviare–Chiribiquete y la degradación de los servicios ecosistémicos que sostienen la vida, el agua y la resiliencia climática.
Una agenda crítica para la protección del bioma amazónico
Este recorrido aéreo fue complementado por la conferencia “Una agenda crítica: prioridades de la protección del bioma amazónico”, presentada por Carlos Alberto Rivera. El doctor en Ecología Fundamental y Aplicada y profesor de la Universidad Javeriana analizó los factores que hoy amenazan el bioma amazónico: el avance descontrolado de la frontera agropecuaria, los impactos de economías ilegales, la débil presencia estatal en áreas estratégicas, la degradación de los suelos y la pérdida acelerada de conectividad ecológica.
Además, subrayó que la conservación del bosque amazónico es un imperativo nacional que exige coordinación interinstitucional, fortalecimiento de la gobernanza ambiental y decisiones políticas valientes, respaldadas por evidencia científica y sostenibilidad social.
Adicionalmente, en diálogo con Bernardo Moreno, del Instituto Sinchi, y Julio Roberto del Cairo, de la Corporación para la Investigación, el Desarrollo Agropeguario y Ambiental (Cindap), analizaron los indicadores biofísicos y climáticos necesarios para identificar el punto de inflexión de la Amazonía, el uso sostenible de las coberturas forestales como un mecanismo para detener la deforestación y los obstáculos económicos, políticos y de gobernanza que enfrenta la conservación y restauración de la Amazonía.
Una reflexión sobre el deber moral de proteger la Amazonía
La Jornada de Inmersión Científica en la Amazonía concluyó con un espacio profundamente significativo, dedicado a examinar la protección del bioma amazónico desde su dimensión ética y espiritual.
En este cierre, las voces de la teología, la filosofía, la fe y la incidencia pública se entrelazaron para subrayar que la defensa de la Amazonía no es solamente un imperativo ambiental sino un mandato moral y civilizatorio.
Édgar Antonio López, docente de la Universidad Javeriana, ofreció una conferencia magistral en la que analizó, a partir del pensamiento de filósofos, teólogos y humanistas, cómo la preservación del bioma amazónico constituye una misión sagrada y compartida. El doctor en Teología enfatizó que la crisis socioambiental de la región nos interpela como humanidad y nos exige adoptar una ética de la responsabilidad universal, capaz de reconocer el valor intrínseco de los ecosistemas, la dignidad de los pueblos indígenas y el deber de actuar antes de que el daño sea irreversible.
La fe como fuerza transformadora para proteger la Amazonía
El cierre también evidenció el papel fundamental de las comunidades de fe en la defensa de los bosques. El sacerdote Gregorio Chacón, de la Diócesis de San José del Guaviare, y Gabriel Pérez, director ejecutivo de la Confederación Evangélica de Colombia (CEDECOL), compartieron reflexiones poderosas sobre la responsabilidad espiritual de cuidar la creación y sobre el potencial de las iglesias para movilizar comunidades, sensibilizar territorios y sumar voluntades.
Ambos líderes mostraron que la fe, cuando se articula con la ciencia y con políticas públicas responsables, puede convertirse en un aliado estratégico para la restauración y protección de la Amazonía, fortaleciendo una narrativa ética que inspire acciones reales en los distintos niveles del Estado y de la sociedad.
En un panel moderado por el pastor Janier Islen Cardona, coordinador local de IRI-El Retorno, los representantes de la Iglesia Católica y de las iglesias evangélicas dialogaron sobre la importancia de construir confianza, lenguajes comunes y alianzas sostenibles entre científicos, líderes religiosos y autoridades públicas. Coincidieron en que la unión entre fe, ciencia y política puede multiplicar el impacto de las acciones por el bien común y acelerar la transformación del territorio.
Un encuentro multisectorial de alto nivel
La Jornada de Inmersión Científica reunió durante tres días a más de 80 participantes provenientes de instituciones públicas, organizaciones internacionales, comunidades de fe, medios de comunicación, autoridades ambientales, academia y capítulos locales de IRI en San José del Guaviare.
El encuentro contó con la participación de Dolores Barrientos, representante de PNUMA en Colombia; Johanna Cortés Nieto, magistrada auxiliar de la Corte Constitucional; Fernando Fierro, coordinador de la UTL del senador Julio Estrada; Sandra Copete, asesora de la UTL del senador Carlos Guevara; Geiny González, asesora de la UTL del representante William Aljure, y Giovanny Garcés Reina, exalcalde de Calamar, entre otros invitados especiales.
La presencia de estos actores demostró que la Amazonía convoca y une a sectores tradicionalmente separados, generando un espacio donde la ciencia, la espiritualidad, la política y el territorio convergen para construir compromisos reales de acción climática y justicia ambiental.
Esta Jornada de Inmersión Científica en la Amazonía no fue una meta alcanzada, sino un punto de partida. Gracias a esta experiencia única, el país avanza hacia una visión más clara sobre su responsabilidad histórica con esta región.
IRI-Colombia reafirma su compromiso de seguir trabajando —con rigor técnico, liderazgo espiritual y acción multisectorial— para que la protección del bosque tropical amazónico se convierta en una causa compartida, una prioridad nacional y un deber ético inaplazable.
























































