La Jornada de Inmersión Científica de IRI Colombia reunió a científicos, autoridades locales y expertos para analizar los desafíos críticos de la conservación amazónica. Cambio climático, pérdida de biodiversidad, deforestación y gobernanza territorial marcaron un diálogo que puso en evidencia la urgencia de transformar los modelos productivos y la valoración real de los servicios ecosistémicos.
El bioma amazónico es único en el planeta. Su conformación geológica a lo largo de miles de años le brindó una riqueza biológica, ecológica e hídrica inigualable. En él se integran diversos ecosistemas y sociedades que lo han habitado durante milenios, dotándolo también de un gran valor cultural.
Su conservación, vital para la regulación del sistema climático global y el bienestar de la humanidad, implica grandes desafíos ecológicos, sociales y de gobernabilidad. Los retos para la protección del bioma, fue precisamente uno de los ejes temáticos de la Jornada de Inmersión Científica de IRI Colombia, sobre el cual reflexionaron expertos científicos y las máximas autoridades del municipio y el departamento.
Durante los próximos centenios, el cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad ejercerán una gran presión sobre la Amazonía, explicó el biólogo Carlos Alberto Rivera durante la conferencia “Una agenda crítica: prioridades de la protección del bioma amazónico”.

De acuerdo con el científico, la diversidad biológica del bioma resulta de procesos evolutivos que tardaron millones de años y no se pueden acelerar; razón por la cual la pérdida de biodiversidad es preocupante y debe ser un tema central en la conversación sobre la protección de esta importante región.
Tanto la deforestación como la fragmentación del bosque cambian la biodiversidad y causan un impacto a largo plazo”, advirtió el docente del departamento de Biología de la Universidad Javeriana, quien además señaló los contaminantes, las grandes variaciones climáticas que han alterado los ciclos de precipitaciones, los incendios forestales y la necesidad de hallar estrategias que integren la conservación al bienestar humano, como los principales temas que deben tenerse en cuenta para avanzar con éxito en las acciones para la conservación de la Amazonía.
La revalorización de la selva amazónica
El conversatorio “El punto de no retorno: análisis sobre la crisis amazónica”, moderado por el académico, reunió al ingeniero forestal e investigador del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas Sinchi, Bernardo Giraldo, y a Julio Roberto del Cairo, coordinador de la Corporación para la Investigación, el Desarrollo Agropeguario y Medioambiental, Cindap, quienes dialogaron sobre los principales motores de deforestación, los obstáculos de gobernanza políticos, económicos y sociales, para la protección de la Amazonía
Giraldo insistió en que el uso del bosque no tiene por qué ser sinónimo de extracción destructiva. La Amazonía puede generar ingresos si se planifica su manejo –subrayó–, combinando productos forestales maderables y no maderables, sistemas agroforestales y tecnologías que reduzcan las pérdidas y el impacto ambiental.
“Se desperdicia hasta el 40 % de un árbol por falta de innovación tecnológica, después de décadas de crecimiento natural”, explicó el investigador del Instituto Sinchi.
Pero incluso estas alternativas para la sostenibilidad del territorio encuentran límites si no existen condiciones de gobernanza. Para el coordinador de CINDAP, uno de los mayores obstáculos para la conservación de la Amazonía es la falta de articulación entre actores: instituciones públicas, cooperación internacional, sector privado y comunidades.
El conversatorio dejó en evidencia desafíos estructurales: mientras los modelos de competitividad suelen ubicar al Guaviare en los últimos lugares del país, al incorporar variables ambientales el departamento emerge como uno de los más ricos en recursos naturales. El reto, coincidieron los panelistas, es cómo valorar esa riqueza y cómo traducir los servicios ecosistémicos —agua, regulación climática y biodiversidad— en condiciones reales de vida digna para quienes habitan el bosque.

Una visión desde el territorio
Las voces de las autoridades locales fueron clave para comprender la perspectiva de los gobiernos territoriales y su planeación frente a lo que algunos denominaron, una posible “recuperación” del departamento.
En el panel “La gobernanza de la Amazonía: desafíos y oportunidades desde el territorio”, el alcalde de San José del Guaviare, Willy Alejandro Rodríguez Rojas, y la gobernadora encargada de Guaviare, Kelly Castañeda, abordaron los principales retos para una gobernanza que priorice la conservación de la Amazonía.
“El Guaviare es una bisagra ecológica entre la Amazonía, la Orinoquía y los Andes: un corredor de humedad, agua y biodiversidad del que dependen regiones mucho más allá de sus límites administrativos”, resaltó la gobernadora encargada de Guaviare y secretaria departamental de Agricultura y Medioambiente.
Sin embargo, Castañeda insistió en que el territorio no puede leerse únicamente desde la dimensión geográfica. Debe entenderse como un espacio donde se entrelazan relaciones sociales, económicas y políticas, atravesadas por el conflicto.
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Rodríguez, por su parte, puso sobre la mesa un elemento que suele quedar por fuera de los debates ambientales: sin garantías para la vida digna —y sin condiciones mínimas de seguridad y presencia estatal efectiva— hablar de conservación y bioeconomía se vuelve mucho más difícil, “porque el territorio se administra siempre en estado de ‘emergencia’”, apuntó.
De acuerdo con el mandatario municipal, no se trata de negar las alternativas sostenibles, sino de reconocer que en muchos lugares el conflicto redefine la movilidad, el acceso institucional, los mercados y hasta la posibilidad misma de implementar proyectos productivos compatibles con la selva.
El mensaje final de estos diálogos es claro y urgente: el punto de no retorno es un horizonte cada vez más cercano si no se transforman los modelos productivos, las decisiones de gobernanza y la manera en que Colombia entiende el valor de la Amazonía. Proteger el bosque implica enfrentar el conflicto, reordenar la economía rural, invertir en conocimiento y reconocer que la estabilidad hídrica y climática del país se juega, en buena medida, en territorios como el Guaviare.

















