IRI-Colombia participó en la reunión anual de socios de Rainforest Foundation Norway (RFN), realizada del 2 al 4 de marzo en Bogotá.
Este encuentro buscaba fortalecer el diálogo estratégico entre las organizaciones aliadas de RFN, analizar y reflexionar sobre temas clave – entre ellos, el escenario legislativo colombiano y los motores de deforestación– y definir prioridades conjuntas hacia el periodo 2025-2030. Estas prioridades buscan responder a los Objetivos Estratégicos de la fundación noruega y a los desafíos actuales en materia de gobernanza, derechos territoriales y protección de bosques.
En este contexto, la primera sesión estuvo centrada en una serie de paneles orientados a profundizar en el panorama actual de la política forestal y los derechos de los pueblos indígenas en el país. Asimismo, se abordaron los avances, riesgos y perspectivas de los derechos territoriales en Colombia y la Amazonía; junto con experiencias y estrategias para la acción en materia de gobernanza ambiental.
Carlos Augusto Lozano resaltó la urgencia de incorporar una perspectiva ética que permita una aproximación a los valores ambientales, estéticos y culturales de la Amazonía. “La deforestación no es solo una crisis ambiental sino de derechos humanos, pues rompe tejidos culturales y procesos sociales”, subrayó el asesor nacional de IRI-Colombia en su intervención.
La segunda jornada abrió un espacio de diálogo en torno a las lecciones aprendidas del proyecto de la Fundación Etnollano, Intercambio de gobernanza “Semillas de autonomía”, enfocado en autogobierno indígena y economías forestales en Perú y Colombia.

A este análisis se sumó la conferencia de Rodrigo Botero García, director de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), quien abordó los motores de la deforestación y los principales desafíos que enfrenta el noroeste amazónico. Entre ellos, destacó el impacto del conflicto geopolítico mundial, la reactivación de la explotación de hidrocarburos; la creciente demanda de metales asociados a la transición energética y al desarrollo de la inteligencia artificial; la expansión de economías que transitan entre la ilegalidad y la legalidad –la minería de oro, coltán y estaño entre otros– debido a la escasa o inexistente regulación; además de iniciativas como la Ruta de la Seda.
Finalmente, durante la tercera sesión, las organizaciones participaron en diversos talleres orientados tanto al fortalecimiento institucional como a la articulación estratégica. Estos incluyeron un espacio sobre género y protección frente a la Explotación, Acoso y Abuso Sexual (PEAAS); otro enfocado en la identificación de los principales logros de cada institución; y un tercero dirigido al análisis de prioridades y oportunidades de articulación en temas como gobernanza territorial y ETIs, financiamiento directo para Pueblos Indígenas, incidencia internacional y corredores territoriales en el país.
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“Los discursos de las políticas económicas de desarrollo regional no necesariamente van en el mismo sentido de la preservación y la protección de estos territorios”, señaló el director de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible, FCDS.











