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Del sector financiero al cuidado de la casa común: la apuesta ética de Dolores Barrientos

Dolores Barrientos Alemán, representante del PNUMA en Colombia y delegada de esta organización ante el Consejo Asesor de IRI Colombia, analiza la urgencia de proteger la Amazonía desde una ética de cuidado. En este perfil, la experta reflexiona sobre el papel de los líderes de fe como guías morales para transformar los hábitos de consumo y salvaguardar la integridad de nuestra casa común.

“La visión que tiene IRI es fundamental. Quienes degradan estos grandes ecosistemas globales son seres humanos que toman la decisión de matar estos bosques para realizar actividades productivas. Pero, estas personas tienen una conciencia de valores y hacia allá es donde apunta este proyecto, a un cambio de conciencia y de comportamiento”, expresa Dolores Barrientos Alemán sobre el enfoque de la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales, organización de la cual es fundadora el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Mientras IRI era instalada de forma oficial en Oslo, en 2017, la ambientalista era la representante del PNUMA en México, cargo que ocupó durante trece años y donde lideró proyectos sobre biodiversidad, cambio climático, gobernanza, energías renovables, economía circular y contaminación por plástico, eliminación del mercurio en la minería y el sector industrial, entre otros.

Dolores Barrientos Alemán participó en el foro político “Congresistas por la vida de la Amazonía”, realizado por IRI-Colombia en alianza con otras organizaciones.

A pesar de su compromiso con el ambiente, su trayectoria no comenzó entre bosques o arrecifes, sino en los fríos pasillos de la banca de desarrollo. “En un punto, tomé una de las decisiones más importantes de mi vida”, señala la economista del Tecnológico de Monterrey y magíster en Administración Pública de la Universidad de Harvard, quien desde hace más de quince años decidió aportar su conocimiento y experiencia en el mundo de las finanzas a la lucha por la protección del planeta.

Su recorrido profesional es un reflejo de la evolución de las finanzas modernas, un escenario en el que la economía ya no puede vivir a espaldas de la naturaleza. 

Durante más de diez años, participó en el área de finanzas internacionales del Banco Nacional de Comercio Exterior de México (Bancomext). Inmersa entre balances y proyecciones de créditos y de inversión, comenzó a  incursionar en los mercados de carbono a comienzos de los años 2000, una época en la que apenas se comenzaba a hablar del cambio climático. 

“Aunque detrás de los bonos de carbono hay un proyecto sustentable, al final del día es un mecanismo financiero”, explica la mexicana, quien rápidamente comprendió la urgencia de integrar el valor de la sostenibilidad ambiental en las decisiones de capital. 

Acompañada de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, cuándo ésta era Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.

Esta nueva mirada de las finanzas y un encuentro ‘providencial’ con el doctor Mario Molina, científico galardonado con el premio Nobel de Química en 1955 por demostrar que los gases CFS destruyen la capa de Ozono – hallazgo que impulsó el Protocolo de Montreal–, fueron el impulso que necesitaba para sumergirse de lleno en el tema ambiental y resultó crucial cuando lideró la creación del Fondo Mexicano de Carbono (Fomecar), una herramienta creada por Bancomext, el Centro Mario Molina y la Secretaría de Medio Ambiente de México, donde la economía se puso, por primera vez de forma sistémica, al servicio de la mitigación del cambio climático. 

“Era necesario apoyar a las empresas mexicanas que querían inscribir los bonos de carbono en un proceso desarrollado por Naciones Unidas, que era muy costoso”, cuenta la economista, que logró reunir donaciones de Bancomext y del gobierno alemán para comenzar a operar el fondo. 

Como parte del Comité Técnico del Fomecar, tuvo la oportunidad de revisar e impulsar proyectos de reforestación, eficiencia energética, captura de metano en el sector agropecuario, entre otros. Entonces fue cuando tomó la decisión: “Daba mucho miedo. Hoy aún mucha gente no sabe qué es el cambio climático o los bonos de carbono, hace 20 años era como ir a Marte. Pero, decidí que mi trabajo debía tener una meta mucho más loable que solo hacer ganar dinero a un banco”, sentencia.

Barrientos fue reconocida por la Universidad Autónoma de Nuevo León, como Doctora Honoris Causa.

Del Altiplano mexicano a la biodiversidad andino-amazónica

Reconocida por una de las más prestigiosas universidades en México, la Universidad Autónoma de Nuevo León, como Doctora Honoris Causa por su aporte al cuidado del medio ambiente, la lucha contra el cambio climático y el desarrollo sustentable, en la actualidad, Dolores Barrientos Alemán lidera el PNUMA en Colombia, es punto focal de esta organización para Ecuador, Perú y Venezuela, y miembro del Consejo Asesor de la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales, IRI-Colombia.

En febrero de 2025 llegó al país, proveniente de México, donde fundó y dirigió la oficina del PNUMA por 13 años. Durante este primer año de trabajo en Colombia, ha tenido la oportunidad de recorrer casi todo el territorio y se ha dedicado a conocer las contrapartes y el manejo de las instituciones –públicas, privadas y de la sociedad civil– que participan de la agenda ambiental nacional. 

“En México llegamos a tener múltiples proyectos financiados por fondos internacionales, pero empezamos de cero. En Colombia estamos en esa etapa, apenas comenzando”, narra la economista, quien ha participado en algunas de las actividades desarrolladas por IRI-Colombia, como el foro político “Congresistas por la Vida de la Amazonía”.

Junto a la ex ministra de Medio Ambiente de Colombia, Lena Estrada.

Ética para la casa común

En palabras de la experta en cambio climático y energías renovables, para el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, IRI es un proyecto emblemático a nivel global. Desde su creación en 2017, el PNUMA ha acompañado esta plataforma creada para que las iglesias y líderes religiosos del mundo ayuden a proteger los bosques tropicales a través de una visión completamente diferente: desde la ética y la espiritualidad.

Para la ambientalista y financiera, el gran potencial del trabajo de los líderes de fe por el cuidado de la naturaleza radica en su capacidad de tocar conciencias y lograr cambios de comportamientos. 

“Tener la humildad de reconocer que la especie humana es simplemente una de las millones de especies del planeta, es un primer gran paso. A eso nos ayudan los líderes religiosos”, explica. Otro paso urgente, advierte, es transformar nuestros hábitos de consumo y revertir el hiperconsumismo que, de acuerdo con diversos informes de expertos como el Global Environment Outlook, producido por el PNUMA, es uno de los principales motores de la crisis ambiental del planeta.

Además de asombrarse con la majestuosidad de la selva amazónica colombiana y conocer con sus propios ojos el impacto de la deforestación en el bosque guaviarense, durante la Jornada de Inmersión Científica en la Amazonía realizada por la Iniciativa el año pasado, pudo ver de cerca el potencial de los líderes locales para transformarse en guardianes del bioma. 

“IRI-Colombia ha consolidado su presencia, ha logrado que estos líderes religiosos y comunitarios reconozcan la importancia de su labor para el cuidado del medio ambiente, pero también que se sientan parte importante de este proyecto”, destaca. 

Sus expectativas para los próximos tres años de IRI-Colombia apuntan a la consolidación de la incidencia legislativa que impulse y garantice la protección de los bosques amazónicos y el control de la deforestación, y al fortalecimiento de las capacidades territoriales. 

La experta confía en que los capítulos locales de IRI en la Amazonía colombiana logren una cohesión propia. Este fortalecimiento permitirá a las comunidades dejar de ver el bosque tropical como un simple recurso y reconocerlo como el patrimonio esencial que sostiene su salud, su bienestar y su identidad profunda, y las impulsará a custodiar activamente el planeta.

Durante la visita a la Serranía de La Lindosa, en el marco de la Jornada de Inmersión Científica de IRI-Colombia.

“La Tierra es nuestra casa común”, subraya. Para la ambientalista, cuidarla significa actuar con una responsabilidad que trasciende su propia generación. 

El legado que busca consolidar en esta nueva etapa profesional en Colombia es apoyar a la consolidación de una economía que respete y cuide la gran riqueza natural del país. Entiende que el cuidado, la conservación y el manejo sostenible de los bosques tropicales requiere tanto de presupuestos sólidos como de una fe y una conciencia inquebrantables, y su mirada financiera aporta una estructura necesaria para que los proyectos ambientales sean viables y duraderos en el tiempo.

Con su trayectoria profesional, Dolores Barrientos Alemán demuestra que no existe contradicción entre la economía y la ecología cuando ambas se orientan al bien común. 

“Siempre habrá personas e instituciones que reconozcan la gran importancia de la Amazonía para Colombia y el planeta”, concluye, dirigiéndose a los integrantes de los capítulos locales de IRI-Colombia en lugares apartados de la selva y reafirmando un pacto personal y profesional con la Amazonía y sus líderes, que no tiene marcha atrás.

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