La protección de la Amazonía colombiana no es solo una tarea ambiental ni le compete solo a los seis departamentos que la conforman. Durante la Clínica Legislativa de la Jornada de Inmersión Científica Amazónica 2026, de IRI-Colombia, congresistas y expertos construyeron una hoja de ruta para convertir los desafíos de la región en prioridades de la agenda legislativa y en un asunto estratégico nacional.
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De la estabilidad de la Amazonía, dependen condiciones que son esenciales para la seguridad hídrica, climática, alimentaria, energética, territorial y económica de Colombia. Por esta razón, su protección es un asunto estratégico de Estado que se extiende más allá de la política ambiental o de los departamentos que integran la región.
Esta fue una de las principales conclusiones de la Jornada de Inmersión Científica Amazónica, realizada por IRI-Colombia el pasado mes de junio en San José del Guaviare.
Uno de los momentos más significativos de este encuentro fue la Clínica Legislativa, un espacio de reflexión y creación colaborativa, en el que un grupo de 15 Congresistas y sus asesores, junto con líderes religiosos de IRI-Colombia, científicos, expertos y periodistas dieron los primeros pasos hacia la construcción de una hoja de ruta de acción, mediante la priorización de temas que, durante la nueva legislatura, pueden sentar las bases de un trabajo legislativo articulado para la protección de la Amazonía.
“Esta dimensión exige una respuesta que trascienda sectores, períodos de gobierno y fronteras político-administrativas. También explica por qué la agenda amazónica interpela al conjunto del Congreso y no solamente a las comisiones relacionadas directamente con ambiente y recursos naturales”, señaló Javier Eduardo Mendoza, experto en desarrollo sostenible y asesor de IRI-Colombia, quien sirvió de facilitador del ejercicio.
“Este tipo de escenarios nos permiten juntarnos y articularnos. Y a partir de esa unidad, que da fuerza y legitimidad, poder desarrollar, adelantar, promover, defender soluciones pertinentes, adecuadas y duraderas para la protección de la Amazonía”, Fernando Fierro.

Un diálogo entre ciencia, territorio y Congreso
La Clínica Legislativa se llevó a cabo durante la tercera sesión de la Jornada de Inmersión Científica Amazónica, lo cual permitió a los participantes traducir la información científica –entregada durante la primera sesión–, la experiencia territorial en la Serranía de La Lindosa y los sobrevuelos –realizados el segundo y tercer día– en propuestas para trabajo del Congreso.
Adicionalmente, a lo largo del día se realizaron tres conferencias magistrales que pusieron sobre la mesa factores críticos para la protección de la Amazonía y ayudaron a dinamizar las rondas de reflexión y discusión: el manejo integral del fuego para prevenir incendios forestales; los derechos de la naturaleza y los avances legislativos sobre la Amazonía; y las interconexiones entre esta región y los Andes, en materia hídrica.
“La Clínica Legislativa no esperaba construir consensos absolutos sino identificar convergencias suficientemente robustas para orientar una agenda parlamentaria compartida y articulada, sin desconocer la diversidad de perspectivas, intereses, competencias y realidades territoriales”, señaló Mendoza sobre este ejercicio, que buscaba identificar temas prioritarios para proyectos legislativos sobre formas normativas urgentes; ideas para acciones de control político sobre políticas o programas del gobierno; e ideas para el trabajo territorial, que den respuesta a las comunidades.
“Este tipo de diálogos son necesarios. De nada le sirve a la ciencia tener un conocimiento profundo de la Amazonía, si está desligada de la parte política, donde se toman las decisiones y se puede generar el cambio y el desarrollo”, representante Miguel Ángel Rubio.

Seis prioridades para una agenda amazónica
Como resultado de la Clínica Legislativa, se identificaron seis puntos de encuentro, como la necesidad de una instancia parlamentaria capaz de sostener la agenda amazónica; el ordenamiento territorial como columna vertebral; la construcción de economías compatibles con el bosque en pie; el fortalecimiento del control político y del seguimiento presupuestal; la integración entre ciencia, conocimiento propio y experiencia comunitaria; y la incorporación transversal de enfoques interculturales, de género e intergeneracionales.
Por otra parte, los participantes identificaron seis alertas sobre asuntos prioritarios, los cuales “funcionan como problemas transversales que conectan pérdida de bosque, agua, cambio climático, ordenamiento territorial, derechos, economías, seguridad, presupuesto y capacidad institucional”, señaló Mendoza.

“Es un compromiso ético buscar el bien común. Esto incluye defender la naturaleza, cuidarla y aprovecharla de forma racional, pensando en las futuras generaciones”, representante Arnulfo Mina Garcés.
Estas alertas podrán orientar una primera decisión parlamentaria, la de establecer qué respuesta requiere cada una, qué instrumento debe activarse; qué entidades y territorios deben intervenir; y qué resultados deberán verificarse durante el periodo legislativo.
Estos temas son la reducción de la deforestación neta de bosque natural a cero hectáreas por año en 2030, una meta a largo plazo que requiere indicadores de cumplimiento, hitos presupuestales y resultados territoriales que deben evaluarse anualmente para determinar el nivel de avance o retroceso respecto al horizonte de 2030. El agua y la seguridad climática; el ordenamiento territorial, la conectividad y el manejo integral del fuego; la gobernanza indígena, los derechos territoriales y la protección de líderes; las economías territoriales compatibles con el bosque en pie; y la brecha que hay entre normas, presupuestos y resultados.
Una Comisión para convertir la Amazonía en un asunto de país
El poder del Congreso no consiste únicamente en producir nuevas leyes. La Amazonía necesita también de su capacidad de convocatoria, “que le permite reunir entidades nacionales y territoriales, autoridades indígenas, comunidades, instituciones científicas, sectores productivos, organizaciones sociales y cooperantes alrededor de problemas que ninguna institución puede resolver de manera aislada”, señaló Mendoza. Senadores y representantes a la Cámara, cuentan con herramientas concretas para intervenir frente a los desafíos de la región y su liderazgo implica orientar prioridades nacionales, incorporar asuntos amazónicos en el Plan Nacional de Desarrollo y en los planes sectoriales, verificar la asignación y ejecución de recursos, promover consensos, fortalecer la coordinación institucional y dar continuidad a políticas estratégicas más allá de los cambios de gobierno.

“Me comprometo a liderar esta propuesta y a sacar esta Comisión a flote para que cumpla una función primordial: ayudar que la Amazonía no cruce ese punto de no retorno”, representante Johnn Alexander Molina.
Del seno de este ejercicio de creación colectiva, surgió la idea de conformar la Comisión Accidental de Articulación Nacional por la Amazonía, propuesta impulsada por los congresistas que será acompañada por IRI-Colombia. Esta plataforma de articulación, impulso y seguimiento parlamentario permitirá conectar agendas y competencias dispersas; garantizar continuidad entre legislaturas; convertir evidencia científica y conocimiento territorial en actuaciones parlamentarias; promover soluciones construidas con los territorios; hacer seguimiento a políticas, presupuestos y obligaciones estatales; y rendir cuentas sobre resultados verificables.
La Comisión Accidental de Articulación Nacional por la Amazonía será una señal política e institucional mediante la cual el Congreso de la República reconoce a la Amazonía como un asunto permanente de Estado, relacionado con la seguridad hídrica, climática, alimentaria, territorial, económica y democrática de Colombia.
“Se trata de situar los asuntos amazónicos como asuntos de país. Estamos hablando de un asunto de interés general, no de los intereses de unos pocos ciudadanos, o de una región, sino de la estabilidad de la nación”, explicó Fernando Fierro, coordinador de la UTL del senador Julio César Estrada, quien trabajó durante la anterior legislatura.
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