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Riesgo hídrico en la Amazonía: la amenaza invisible que acecha la sostenibilidad empresarial en Colombia

La estabilidad del sector empresarial colombiano depende de un equilibrio natural que hoy está bajo amenaza. IRI-Colombia y la Cámara de Comercio de Bogotá realizaron el webinar “Riesgo hídrico amazónico y sostenibilidad empresarial”, un encuentro estratégico con el sector privado, creado para analizar cómo la crisis forestal en la Amazonía amenaza la estabilidad operativa y financiera de las empresas en la región Andina.

Durante todo un año, casi ocho millones de personas y unas 500 mil empresas en Bogotá resultaron afectadas por el racionamiento de agua. El desabastecimiento fue provocado por una combinación del Fenómeno de El Niño, el déficit de lluvias y el cambio climático, que causaron la reducción drástica de la humedad que alimenta el Sistema Chingaza, incluida la proveniente de la Amazonía. 

El flujo de humedad entre las regiones amazónica y andina, así como el impacto de la crisis forestal de la Amazonía en el sector privado, fueron los ejes del webinar “Riesgo hídrico amazónico y sostenibilidad empresarial”.

El seminario virtual, realizado por la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales el pasado 12 de diciembre de 2025, en el marco de una alianza estratégica con la Cámara de Comercio de Bogotá, convocó a empresarios de la capital colombiana para reflexionar de la mano de expertos, sobre una realidad que trasciende lo ambiental: la salud del bioma amazónico es el cimiento de la seguridad económica del país. 

Foto: Freepik.

A lo largo de las intervenciones, los conferencistas fueron trazando un mapa en el que la Amazonía, los Andes y las ciudades aparecen conectados por un mismo sistema hídrico. Una red que, al alterarse por la deforestación, modifica no solo los paisajes naturales, sino también las condiciones materiales de la producción, la energía y la vida urbana.

“La Amazonía está en cada gota de lluvia que riega los cultivos, en cada vaso de agua que bebemos y en cada kilovatio de energía que ilumina hogares y mueve fábricas e industrias”, subrayó Blanca Lucía Echeverry.

La directora de IRI-Colombia fue la encargada de dar inicio a este espacio pedagógico, creado con el propósito de cerrar la brecha entre el sector privado y la Amazonía, y elevar la conciencia sobre la interdependencia vital entre las regiones amazónica y andina, muchas veces ignorada en las hojas de balance. 

Además de ser un asunto de ética y responsabilidad social –resaltó la abogada y politóloga–, proteger los bosques tropicales amazónicos es una estrategia de supervivencia para garantizar la sostenibilidad y competitividad de las empresas colombianas en un entorno climático cada vez más hostil. Por esta razón, el webinar se trazó objetivos claros desde su concepción: sensibilizar a los líderes gremiales sobre la conexión biofísica de sus negocios con la selva amazónica, identificar los riesgos sistémicos que la deforestación impone a la productividad empresarial y movilizar una incidencia que proteja este activo estratégico.

Foto: Freepik.

El pulso entre la bomba biótica y la productividad

“Las regiones capaces de gestionar bien su agua tendrán ventajas competitivas”, sentenció Natalia Acero, una de las expositoras del webinar “Riesgo hídrico amazónico y sostenibilidad empresarial”.

Durante su ponencia “Hacer visible lo invisible”, la líder del equipo de Gestión integral de cuencas y recurso hídrico de The Nature Conservation de Colombia (TNC Colombia), se refirió al papel crucial que cumplen los bosques en el ciclo del agua. Presentó evidencia científica de las dinámicas de los flujos de humedad que conectan todo el planeta y los aportes de la Amazonía a la región Andina en esta materia; y se refirió a los riesgos que enfrenta el sector empresarial como resultado de la crisis hídrica.

De acuerdo con la experta, ecosistemas como los bosques tropicales aportan más de la mitad de las precipitaciones en el ciclo hídrico. 

Este tipo de humedad es conocida como agua verde. Se diferencia de la azul –aguas superficiales y subterráneas disponibles para el ser humano– porque se encuentra almacenada en el suelo o la vegetación y regresa al aire a través de la evaporación y la transpiración, proceso biofísico característico de los bosques amazónicos. 

Todas las acciones, sin importar si son determinadas por demandas económicas o sociales, moldean el uso de la tierra. A su vez, este uso incide en la disponibilidad hídrica, explicó Acero. 

Este es el caso de la Amazonía, donde las transformaciones del territorio como resultado de la deforestación, alteran el ciclo hídrico y crean una reacción en cadena que impacta directamente otras regiones, sus habitantes y, por supuesto, al sector privado.

“Debido a la interconexión del ciclo hidrológico, cuando existen procesos de deforestación, agricultura extensiva o expansión urbana en una área fuente –que genera flujos de humedad– como la Amazonía, puede cambiar el patrón de precipitaciones en otra”, explicó la ingeniera química y ambiental, quien presentó un estudio realizado por la Escuela Julio Garavito y el Acueducto de Bogotá, en el que se analizaron las dinámicas de transferencia de humedad a nivel global. 

Para finalizar, Natalia Acero abordó los principales riesgos para las empresas, asociados a los riesgos hídricos, que van desde el impacto en las cadenas de valor, los procesos y sistemas productivos, las regulaciones y, por supuesto, las finanzas de las empresas. “Los sectores más expuestos son la energía eléctrica, el turismo, las empresas relacionadas con el sector lácteo y la agricultura”, subrayó.

Panorámica de Bogotá. Foto: Freepik.

Traduciendo la naturaleza al lenguaje del capital

El webinar transitó hacia la gestión técnica de estos desafíos. “La crisis hídrica amazónica debe dejar de ser vista como un tema puramente ‘verde’ o de activismo marginal, para ser tratado como un factor de riesgo financiero y operativo de primer nivel”, enfatizó Javier Eduardo Mendoza. 

Durante su conferencia “Cuando el territorio entra a la junta directiva: resiliencia empresarial en tiempos de crisis hídrica”, el consultor en sostenibilidad, biodiversidad y cambio climático advirtió que los inversionistas globales hoy reclaman transparencia absoluta sobre los riesgos de la naturaleza y el clima. Esta exigencia obliga a las empresas a evaluar su exposición a los cambios climáticos, con el fin de no enfrentar dificultades para atraer capital.

Para el experto, biólogo y magíster en gestión de la biodiversidad, las compañías requieren  adoptar estrategias resilientes que superen la simple mitigación. Habló, por ejemplo, de la importancia de implementar tecnologías de riego de precisión y sistemas de uso eficiente del agua, pero fue más allá al proponer las Soluciones Basadas en la Naturaleza (NBS) como la infraestructura del futuro. “Al invertir en la restauración y conservación amazónica, las empresas no solo cumplen con metas de responsabilidad corporativa, sino que aseguran la infraestructura natural que sostiene su producción”, agregó.

La urgencia, la evaluación de riesgos y la adopción de estrategias operativas y financieras resilientes son, según Mendoza, los pilares de la nueva gestión empresarial. Aquellas organizaciones que logren integrar la protección de la Amazonía en su núcleo de negocio, protegerán el planeta mientras garantizan el valor de sus activos en un mercado que castiga cada vez más la insostenibilidad. 

La crisis hídrica, vista desde esta óptica, es un reto de innovación: quien logre asegurar su fuente de agua mediante la conservación, tendrá la ventaja competitiva en la próxima década.

De acuerdo con la experta, una de las industrias más afectadas por la crisis hídrica podría ser la láctica. Foto: Freepik.

Un cambio de paradigma: La ética como motor económico

El webinar “Riesgo hídrico amazónico y sostenibilidad empresarial” no solo abordó cifras, mapas de flujos de humedad y riesgos financieros, sino que propuso un cambio de paradigma ético que atienda las demandas de la sociedad actual. 

Basándose en el concepto de economía del bien común, creado por el Papa Francisco, la reverenda Loida Sardiñas Iglesias invitó a los empresarios a redefinir el alma de sus organizaciones.

Esta propuesta del santo pontífice busca transformar el modelo económico, de “capitalismo salvaje” a uno “con alma”. De acuerdo con la docente de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana, este enfoque implica una economía solidaria, de comunión y fraternidad, inclusiva, equitativa y sobre todo sostenible. 

“Se necesita poner en el centro a las personas, especialmente los pobres y más vulnerables, al trabajo digno, al cuidado, al medio ambiente”, concluyó la presbítera de la Iglesia Episcopal Anglicana, para quien la empresa moderna debe trascender la lógica de la ‘maximización de beneficios’ como único motor para integrarse al servicio de la vida y el bien común.

Según esta visión, la sostenibilidad real ocurre cuando la actividad económica protege la naturaleza en lugar de agotarla. De acuerdo con Sardiñas, no puede haber empresas exitosas en sociedades fallidas o en ecosistemas colapsados. Proteger la Amazonía es, bajo esta premisa, una inversión en el patrimonio colectivo que permite al mercado seguir existiendo. 

“La empresa debe evaluarse al servicio del bien común y de la vida”, señaló la teóloga, vinculando la ética espiritual con la responsabilidad corporativa de vanguardia. El agua no tiene sustituto tecnológico y su gestión ética es la prueba de fuego para cualquier líder que aspire a la verdadera sostenibilidad, agregó.

Con el seminario web “Riesgo hídrico amazónico y sostenibilidad empresarial” se consolida la alianza entre la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales, IRI-Colombia, y la Cámara de Comercio de Bogotá, un puente vital para que el sector privado asuma un rol protagónico en la defensa de los bosques tropicales amazónicos. Esta gran misión dejó de ser un debate opcional para las grandes corporaciones y se convirtió en una necesidad que atraviesa a todo el tejido empresarial, desde el pequeño comerciante hasta el gran industrial. 

La deforestación amazónica avanza y la resiliencia hídrica del país se agota con cada hectárea de bosque perdido, poniendo en riesgo la salud de su economía.

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  • Blanca Lucía Echeverry, directora de IRI-Colombia.