Generar mayor sensibilidad sobre el manejo integral del fuego en los bosques de la Amazonía fue el objetivo de la conferencia liderada por María Constanza Meza, subdirectora para la Reducción del Riesgo de Desastres de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), durante la Clínica Legislativa de la Jornada de Inmersión Científica Amazónica 2026.
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“La energía liberada por los incendios forestales en Portugal el año pasado equivale a la de 20 bombas atómicas, como la de Hiroshima”, alertó María Constanza Meza, de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), durante la conferencia “Gobernanza del fuego y resiliencia amazónica: una agenda crítica para los próximos cuatro años”, dictada en el marco de la Jornada de Inmersión Científica Amazónica 2026.
De acuerdo con la experta en deforestación, bosques e incendios forestales, la dinámica de estos siniestros a escala global es cada vez más compleja. Otros países como Australia, Estados Unidos, Brasil y Bolivia, en la cuenca amazónica, recientemente han sufrido conflagraciones consideradas megaincendios por su gran magnitud.
“Si bien Colombia es un país con adelantos legislativos y normativos, en materia de gestión de riesgo y ambiental tenemos numerosos vacíos que han limitado las acciones para la conservación de nuestros ecosistemas”, explicó María Constanza Meza..
“Realmente es una situación delicada, son eventos cada vez más complejos que sobrepasan las capacidades de control de cualquier país, a pesar de contar con tecnología de punta y cuerpos operativos de élite”, asegura la subdirectora para la Gestión del Riesgo de Desastres de la UNGRD.
Aunque el cambio climático puede ser un factor detonante, la ausencia de gestión del fuego es la principal causa de los incendios forestales a nivel mundial, principalmente porque se ha confundido la prevención con la prohibición del fuego.
Este elemento siempre ha tenido una connotación negativa, tanto que se han desarrollado políticas internacionales que prohíben su uso. Sin embargo, señaló la experta, esta es una medida basada en el desconocimiento, pues se ha demostrado que el buen manejo del fuego contribuye a la conservación y al cuidado de los ecosistemas.
Cuando un bosque se quema, desaparecen hojas, ramas y árboles; por lo tanto, se pierde la sombra, lo que permite una mayor entrada de luz solar y provoca un aumento de la temperatura y una disminución de la humedad, condiciones propicias para la aparición de pastos.
“Cada vez tenemos incendios más complejos que se salen de las capacidades de control de cualquier país, incluso si tienen aeronaves y cuerpos operativos. Hablamos de incendios tan intensos que generan sus propias condiciones climáticas y meteorológicas”, expresó María Constanza Meza.
El crecimiento desmedido de estos pastos secos, debido a la ausencia de humedad, genera lo que se denomina “acumulación de carga de combustible”, esto es, la cantidad de materia orgánica viva o muerta acumulada en una superficie específica que puede arder y alimentar el fuego.
Por esta razón, “el siguiente incendio siempre será más fuerte en una zona quemada sin control”, explicó Meza. Es decir, se convierte en un círculo vicioso: un incendio produce una mayor carga combustible, que a su vez propicia incendios que generan una mayor carga combustible.
Esta situación ha llevado al oriente de la cuenca del Amazonas al tan temido “punto de no retorno”, subrayó Meza. Esto se debe a que, en la actualidad, los incendios emiten más carbono del que los bosques son capaces de captar, provocando un grave desequilibrio ecológico.

El conocimiento ancestral y el fuego
En Colombia, los incendios en la Amazonía suelen concentrarse en Caquetá, Guaviare y parte de Putumayo, en el denominado arco de la deforestación. Por el contrario, las áreas protegidas y los resguardos indígenas son lugares con una baja incidencia de este tipo de desastres.
El manejo del fuego para evitar incendios es un saber milenario practicado por las comunidades ancestrales que, lamentablemente, no ha sido tenido en cuenta desde una visión institucional, señaló María Constanza Meza. La experta aseguró que incorporar los saberes tradicionales y ancestrales sobre el fuego en los programas de gobierno permitirá aprender a convivir con este elemento y tener paisajes más resilientes.
Pero ¿qué hacer ante este panorama tan desalentador? De acuerdo con la investigadora, magíster en Manejo, uso y conservación del bosque, la única forma de prevenir incendios forestales es la gestión del fuego. “Así como gestionamos el agua, el suelo, o tomamos medidas de gestión para evitar la contaminación del aire, podemos gestionar el fuego”, puntualizó.

En la actualidad, existe una serie de documentos con soluciones a los incendios forestales e indicaciones para su gestión. Diferentes entidades, como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) han publicado directrices y recomendaciones al respecto. Incluso, en 2021, la Comisión Forestal para América Latina y el Caribe reconoció al fuego como un elemento clave en el manejo de los bosques tropicales.
Aunque Colombia presentó un proyecto de ley para el manejo integral del fuego en 2016, es uno de los países con menos avances en esta materia.
“La única forma de evitar los incendios forestales es que, así como gestionamos el agua o el suelo, o como tomamos medidas de gestión para evitar la contaminación del aire, gestionemos el fuego”, señaló María Constanza Meza.
En 2018, la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) firmó un memorando de entendimiento sobre el tema y creó la Red Amazónica de Manejo Integral del Fuego (AMIF). Esta fue la primera vez que se reconoció la necesidad de impulsar acciones para el manejo del fuego mediante las políticas públicas. Esto se ratificó en 2023, en la Alianza Amazónica de Combate a la Deforestación, firmada por los Estados amazónicos, y en la Declaración de Bogotá de 2025.
Argentina tiene una Ley de Manejo del Fuego desde 2012; Paraguay aprobó la ley de Manejo Integral del fuego en 2021; y Brasil la aprobó hace dos años.
“Muchos países han avanzado, incluso Perú, que había sido el más reacio; sin embargo, el nuestro todavía está a la espera de dar vía libre a dicho proyecto”, sentenció Meza. En palabras de la subdirectora para la Gestión del Riesgo de Desastres, es urgente aprobar el proyecto de ley presentado hace diez años en el Congreso para que Colombia cuente con la política pública necesaria que le permita hacer frente a la amenaza que suponen los incendios forestales.
“La culpa de los incendios forestales a nivel global es la falta de gestión, porque se confunde la prevención de los incendios con la prohibición del uso del fuego”, advirtió María Constanza Meza.
